Tu casa, por fin bajo control
No eres una mamá floja. Nunca lo fuiste. Estabas peleando la guerra del hogar con las armas equivocadas máquinas que te tenían atada al cable, sprays que dejaban cercos de agua, y trucos caseros que te llevaban 45 minutos por cojín. La carga mental no era un defecto tuyo. Era un problema de herramientas. Y las herramientas se cambian.